Archivo mensual: diciembre 2015

La plenitud de la carencia en la poesía de Juan Gelman

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Juan Gelman (Buenos Aires, 1930-México D.F., 2014) ganó el premio Cervantes en 2007. Su vida estuvo signada por un trauma de cuya profundidad no quiero ni hacerme una idea. Su hija, de 19 años, y su hijo, de 20, fueron desaparecidos durante la dictadura militar argentina. Junto a ellos, se llevaron también a su nuera embarazada, quien dio a luz a una niña a la que Gelman logró conocer en 2000.

En mi profesión existe el prejuicio de que fijarse en la vida del autor para comprender su obra es un error. Es una paparrucha que se entiende como compensación a un exceso de biografismo que presidió los estudios literarios durante décadas. Pero un escritor vierte su vida en palabras, y éstas lo delatan más o menos explícitamente.

En el caso de Gelman ha de prestarse atención a la sublimación del vacío, a la exaltación de la carencia, que adquiere un significado fascinante para quien ha conocido la pérdida, de cualquier índole. Para quien es consciente de que el mero paso del tiempo es un desposeerse.

La carencia construye mundos habitados / fábulas del encuentro / constancias del ardor. El deseo no se quiere morir ante el cadáver del deseo. (Hoy, IV)

En una realidad que más que nunca tiene horror al vacío (y al silencio, y a la quietud, y al aislamiento), entender que la carencia es nutricia, aunque dolorosa, natural, aunque impuesta, es un paso para hacernos más fuertes, más sustanciados, más plenos.

La carencia de Gelman procede de un crimen abominable, pero del dolor se aprenden lecciones, del de los demás y del dolor propio e instransferible.

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